En la actualidad se empieza a generalizar la idea de que “la prioridad de la enseñanza no debería ser crear materiales técnicamente perfectos, sino pedagógicamente adecuados, significativos y útiles para cada grupo de alumnos en general y cada alumno en particular, utilizando para ello cualquier recurso a nuestro alcance” (Díaz, Díaz, Fernández, Forniés, Cortinas, Manda y De Miguel, 2006).
Se cree que lo más relevante
no es el diseño del material en sí mismo, sino aquello que garantice que los
estudiantes adquieran, comprendan y sean capaces de hacer, con la intención de
poderlo transferir a nuevos escenarios de la vida cotidiana.
Aunado al desarrollo
científico y tecnológico existente, actualmente surge una serie de recursos
educativos complementarios al material didáctico de antaño. De esta manera, el
estudiante es hoy el protagonista del uso y desarrollo de los diversos recursos
con los que complementa su aprendizaje. La tabla 6.2 presenta algunos de éstos,
agrupados en siete áreas: 1) apuntes y transparencias, 2) herramientas de
comunicación, 3) herramientas virtuales, 4) herramientas de autoría, 5)
plataformas de aprendizaje, 6) herramientas de colaboración y 7) redes
sociales.
Estos recursos favorecen
nuevas prácticas educativas, centradas en el intercambio y almacenamiento de
datos e información: comunicación, interacción, colaboración, cooperación,
instantaneidad, organización, visualización, investigación, entre otros muchos
aspectos.
Algunos ejemplos de los
materiales didácticos electrónicos utilizados en México son:
- El Portal de la Red Escolar que contiene una serie de proyectos educativos colaborativos en los que intervienen estudiantes de varias escuelas, se ofrecen además cursos y materiales educativos.
- Enciclomedia este programa dotó a una inmensa cantidad de escuelas con los equipos de cómputo y los archivos que enriquecen con recursos el curriculum oficial de la escuela primaria además de un portal.
Otro aspecto importante a
considerar es que en el ámbito educativo la aplicación de las TIC han permitido
la conformación de redes de colaboración entre diversos docentes e
investigadores educativos, los cuales convergen tanto en el tiempo como en el
ciberespacio y están comunicados a través de medios electrónicos.
Estas
colaboraciones se encaminan a la necesaria innovación educativa basada en la
participación de los diversos agentes educativos que realicen la investigación
y con ello la subsiguiente generación de conocimiento del área educativa. Es de
esperarse que con el tiempo surjan redes de colaboración cuyos fines sean más
ambiciosos.
El reto ahora corresponde a
los docentes por medio de adaptar sus prácticas a la naciente sociedad digital
y del conocimiento, ofreciendo a los alumnos la posibilidad de situarse más
como protagonistas y productores que como
simples consumidores o reproductores del mismo.
" LA TECNOLOGÍA NO ES LA CUESTIÓN;LA CUESTIÓN ES QUÉ QUIERO QUE APRENDAN LOS ESTUDIANTES Y DE QUE MANERA ESA TECNOLOGÍA COMPLEMENTA EL PROCESO DE FORMACIÓN DE LOS MISMOS" (BATES, 1999).
BIBLIOGRAFÍA
· López Carrasco, Miguel Ángel
Aprendizaje, competencias y TIC
1ª ed., Pearson Educación, México, 2013
· Burgos Aguilar, José Vladimir; Lozano Rodriguez, Armando
Tecnología Educativa y redes de aprendizaje de colaboración: retos
y realidades de innovación en el ambiente educativo
Trillas, México, 2010 (reimp.2012).

